Por qué los medicamentos tipo GLP-1 están cambiando la forma en que entendemos y tratamos la obesidad.
Durante décadas se le pidió a las personas que vivían con obesidad que «echaran ganas», como si bajar de peso fuera solo un asunto de fuerza de voluntad. La evidencia científica muestra hoy algo distinto: la obesidad es una enfermedad crónica, compleja y recurrente, con base biológica, genética y ambiental, que requiere atención médica continua, igual que la hipertensión o la diabetes (1, 2).
Una enfermedad, no una falla personal
La Organización Mundial de la Salud reconoce a la obesidad como una enfermedad crónica desde hace años, y en 2013 la American Medical Association la clasificó formalmente como tal (3, 4). En 2025, una comisión publicada en The Lancet Diabetes & Endocrinology propuso una nueva definición que va más allá del Índice de Masa Corporal e incorpora signos clínicos de afectación a órganos y función, para distinguir la obesidad clínica (enfermedad activa) de la obesidad preclínica (riesgo) (5).
Esto importa porque la obesidad no «se cura» con una dieta de moda: se acompaña de cambios neurohormonales que defienden el peso perdido y favorecen la recuperación, lo que explica el efecto «yo-yo» que tantos pacientes describen (1).
¿Qué son los GLP-1 y por qué se habla tanto de ellos?
Los agonistas del receptor de GLP-1 (como semaglutida y liraglutida) y los agonistas duales GLP-1/GIP (como tirzepatida) son medicamentos que imitan hormonas intestinales que el cuerpo produce naturalmente al comer. Actúan sobre el cerebro y el aparato digestivo regulando el apetito, la saciedad y el control de glucosa (6).
La evidencia de ensayos clínicos aleatorizados de gran tamaño es contundente:
- En el estudio STEP 1 (NEJM, 2021), semaglutida 2.4 mg semanal logró una reducción promedio de 14.9 % del peso corporal a 68 semanas, frente a 2.4 % con placebo, en adultos con sobrepeso u obesidad sin diabetes (7).
- En SURMOUNT-1 (NEJM, 2022), tirzepatida 15 mg semanal alcanzó una reducción promedio de hasta 20.9 % del peso corporal a 72 semanas (8).
- En SELECT (NEJM, 2023), semaglutida 2.4 mg redujo en 20 % los eventos cardiovasculares mayores en personas con obesidad y enfermedad cardiovascular, sin diabetes (9).
Estos resultados llevaron a sociedades como la American Diabetes Association y la Endocrine Society a recomendar la farmacoterapia, junto con cambios de estilo de vida, como parte estándar del tratamiento de la obesidad (6, 10).
El primer contacto médico es clave
La consulta de primer contacto —medicina general, familiar o telemedicina— es donde la mayoría de las personas con obesidad se atienden por primera vez. Ahí es fundamental:
- Hablar de obesidad sin estigma, como cualquier otra enfermedad crónica.
- Evaluar de manera integral: IMC, circunferencia de cintura, comorbilidades (hipertensión, dislipidemia, prediabetes, hígado graso, apnea del sueño) y salud mental.
- Considerar la farmacoterapia con GLP-1 cuando esté indicada, bajo criterios clínicos y siempre acompañada de cambios sostenibles en alimentación, actividad física y sueño.
- Dar seguimiento: la obesidad, como otras enfermedades crónicas, requiere tratamiento a largo plazo, no por unas semanas.
El mensaje para los pacientes
Si vives con obesidad o sobrepeso, no estás solo y no es tu culpa. Hoy existen tratamientos basados en evidencia que pueden ayudarte de forma segura y efectiva, pero deben ser indicados y vigilados por un profesional de la salud. Pedir consulta es el primer —y más importante— paso.
En VirtualMD acompañamos este proceso desde el primer contacto, con atención médica basada en evidencia, escucha sin juicios y seguimiento continuo.
Bibliografía
1. Bray GA, Kim KK, Wilding JPH; World Obesity Federation. Obesity: a chronic relapsing progressive disease process. A position statement of the World Obesity Federation. Obes Rev. 2017;18(7):715-723. https://doi.org/10.1111/obr.12551
2. World Health Organization. Obesity and overweight (fact sheet). Ginebra: OMS; 2024. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight
3. Kyle TK, Dhurandhar EJ, Allison DB. Regarding obesity as a disease: evolving policies and their implications. Endocrinol Metab Clin North Am. 2016;45(3):511-520. https://doi.org/10.1016/j.ecl.2016.04.004
4. American Medical Association. AMA adopts new policies on second day of voting at annual meeting (Resolution 420 — recognition of obesity as a disease). Comunicado, 18 de junio de 2013.
5. Rubino F, Cummings DE, Eckel RH, et al. Definition and diagnostic criteria of clinical obesity. Lancet Diabetes Endocrinol. 2025;13(3):221-262. https://doi.org/10.1016/S2213-8587(24)00316-4
6. American Diabetes Association Professional Practice Committee. 8. Obesity and weight management for the prevention and treatment of type 2 diabetes: Standards of Care in Diabetes—2024. Diabetes Care. 2024;47(Suppl 1):S145-S157. https://doi.org/10.2337/dc24-S008
7. Wilding JPH, Batterham RL, Calanna S, et al. Once-weekly semaglutide in adults with overweight or obesity (STEP 1). N Engl J Med. 2021;384(11):989-1002. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2032183
8. Jastreboff AM, Aronne LJ, Ahmad NN, et al. Tirzepatide once weekly for the treatment of obesity (SURMOUNT-1). N Engl J Med. 2022;387(3):205-216. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2206038
9. Lincoff AM, Brown-Frandsen K, Colhoun HM, et al. Semaglutide and cardiovascular outcomes in obesity without diabetes (SELECT). N Engl J Med. 2023;389(24):2221-2232. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2307563
10. Apovian CM, Aronne LJ, Bessesen DH, et al. Pharmacological management of obesity: an Endocrine Society clinical practice guideline. J Clin Endocrinol Metab. 2015;100(2):342-362. https://doi.org/10.1210/jc.2014-3415
