La enfermedad renal crónica (ERC) es una condición en la que los riñones pierden su capacidad de filtrar la sangre de manera gradual. En etapas tempranas puede no causar síntomas, por lo que muchas personas no saben que la tienen. Cuando la función renal disminuye, pueden aparecer signos como cansancio, náuseas, cambios en la cantidad de orina, hinchazón en pies o tobillos y presión arterial elevada. Los principales factores de riesgo incluyen diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular, obesidad, tabaquismo y edad mayor, por lo que las personas con estas condiciones deben realizarse controles médicos periódicos.
Aunque la enfermedad renal crónica suele ser un proceso de largo plazo, la detección temprana y el manejo adecuado pueden ayudar a proteger la función renal y retrasar su progresión. El tratamiento se enfoca en controlar enfermedades asociadas como la presión arterial y la diabetes, realizar ajustes en el estilo de vida y dar seguimiento médico regular. Con atención oportuna, muchas personas pueden mantener una buena calidad de vida durante años y reducir el riesgo de complicaciones.
Basado en guías internacionales como KDIGO, WHO y CDC.