Pequeños Cambios, Gran Bienestar

 

Los 5 pasos para el bienestar:

 

El estrés y la ansiedad son experiencias mucho más comunes de lo que creemos. A continuación te mencionamos maneras de disminuir estas condiciones:

 

  1. Ejercicio: una de las formas más importantes para combatir el estrés y sentirte mejor en general es el ejercicio. Los beneficios del ejercicio son más importantes cuando se hace de manera regular. A largo plazo, el ejercicio reduce las hormonas del estrés, como el cortisol, del cuerpo. También ayuda a liberar endorfinas, las cuales son químicos que mejoran el estado de ánimo. El ejercicio también puede mejorar la calidad del sueño y mejorar la seguridad propia y la autoestima.

 

  1. Dormir: el sueño cumple con funciones indispensables para nuestro cuerpo y mente. No es simplemente descansar, sino un proceso de reparación de tejidos, mejoría de la función inmunológica y recuperación muscular. También ayuda a regular el sistema nervioso y las funciones cognitivas. El sueño REM y el sueño profundo fijan los recuerdos y los aprendizajes, regula las respuestas emocionales, y genera nuevas conexiones para la resolución de problemas y creatividad. También tiene un papel importante en la regulación hormonal y metabólica al ayudar a controlar el apetito, a mejorar la sensibilidad a la insulina y mantener un equilibrio endocrino. 

 

  1. Hablar de lo que sientes: la comunicación es fundamental para el bienestar al permitir expresar y compartir sentimientos, reduciendo el estrés y la ansiedad. También favorece el apoyo social y fortalece vínculos y el sentido de pertenencia. La comunicación tiene una función terapéutica y también puede inspirar y movilizar a la persona hacia conductas positivas.

 

  1. Bajar el ritmo: no solo es ir más despacio, sino es un mecanismo activo que tiene efectos a diferentes niveles. Bajar el ritmo ayuda a reducir la activación del nervioso simpático (“lucha o huída”) y activa el sistema parasimpático. Bajar el ritmo mejora la respiración, disminuye la frecuencia cardíaca, la tensión muscular y la presión arterial. También ayuda a disminuir la rumiación (darle vueltas a lo mismo), a tomar decisiones de forma más clara y consciente y a aumentar la atención plena. Al bajar el ritmo logramos identificar emociones, favorece el autocontrol y aumenta la tolerancia a la frustración.

 

  1. Dieta saludable: una dieta saludable influye directamente en el estrés y la ansiedad, porque el cuerpo obtiene nutrientes pero también porque se regulan procesos neurológicos, emocionales y hormonales que mejoran la respuesta al estrés. El equilibrio de la glucosa en sangre, evitando picos y caídas, disminuye los momentos de irritabilidad, fatiga y nerviosismo. Las grasas saludables mejoran la función cerebral al disminuir la inflamación, mejorando así el estado de ánimo. Una dieta saludable también mantiene estables las hormonas que están asociadas con el estrés como el cortisol. Los antioxidantes en la dieta protegen contra el daño oxidativo que se incrementa en momentos de estrés crónico.

 

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